El cielo puede esperar
Estando bajo tierra sentà que ya era hora, el final estaba cerca y yo tenia todo planeado, tras una vida con poco que contar, sin pecados que confesar, y con mi creencia intacta decidà que aquello no era lo que querÃa para la eternidad.
Tome el toro por las astas con dicen, aunque jamas me cruce con él. Pero volvamos un poco atrás, todo empezó a tomar forma después de aquella canción “EquÃvoco” aunque en mi mente ya hacia rato que estaba todo preparado. La bondad que promulgue durante casi toda mi vida me habÃa hartado, y quise despedirme a lo grande. El purgatorio eso si que seria interesante, un tiempo ahà antes de la eternidad.
Aquella noche lluviosa, me prepare, compre un sombrero en la calle florida, junto a un facon, rente una habitación en un hotel céntrico. Cerca de la media noche todo empezó, entre al hotel con mi facon en mano, asustando a los turistas y a los empleados, forcejee con algunos, herà a varios el sudor me nublaba los ojos, la adrenalina me invadÃa, estuve a punto de cometer un grave error pero la suerte estuvo de mi lado, di una estocada “fatal” a un alemán, si no fuera por lo rápido que reacciono y porque el filo choco con su petaca, el infierno hubiese sido mi destino, pero no y tras correr a mi habitación, abrà la ventana y me arrogue, allá voy purgatorio pensé, el cielo puede esperar.

Escribe un comentario