La cerradura.
Gracias Kana.
Aclaración: Este cuento esta basado en las “imágenes sueltas que me contó del sueño y no en el cuento”
El llamado fue el jueves por la tarde, conteste sin ganas como hacia todo desde los últimos meses.
El trabajo, el de siempre, pero los datos eran escasos así que la suma fue mayor. Le pase los datos de la cuenta, él transfirió un 25% y el resto seria al finalizarlo. Yo bien sabia que así sería.
El lunes recorrí el terreno, un edificio del centro de la ciudad, los siguientes 3 días anote a cada vecino, a cada empleado y cada “extraño” que pasaba por el 1° piso; para el viernes todo estaba programado.
Me gustaba trabajar los martes a primera hora, siempre el martes fue mi día, me traía suerte, ya no…
Eran las 2:30 am. yo había entrado la tarde anterior y la escalera fue mi morada, a partir del 7° nadie la usaba. Me pare frente a la primer puerta junto al ascensor, era la entrada a un pequeño “burlesque”, empece por ahí dado que podría interferir en la tranquilidad del piso, ademas habiendo mas personas mas probable es que estuviera entre ellas mi objetivo. 2:58 am. fue rápido, 7 seres menos en este mundo, todo seguía muy callado, busque en mi mochila, tome los frascos de gas, camine lentamente por el pasillo y los deslice debajo de cada puesta, esto debería dormirlos bien…
Aquí me saque, bueno algo de locura debía de tener, jiji, tome un pequeño lanza llamas, de manufacturación casera y arremetí al resto del piso, empezando por la puerta a la izquierda del burlesque. Quemaba un poco las puertas, luego las abría de un golpe y dentro rostizaba a los pobres diablos, luego de 2 puertas y 4 almas mas se me acabo el gas, entonces me parece frente a la última puerta, la que estaba frente a la segunda. Intente abrirla, sabía que la cerradura estaba fallada, había visto al tipo luchar con ella mas de una vez. Nada la puerta inmutable, decidí golpear, no se porque, quizás todo iba tan bien que mi ego le gano a mi sensatez (si el gas había funcionado debería estar dormido), pensé abre la puerta, lo atravieso y listo me voy “fresquito”, jaja. Pero no contestaba, seguí insistiendo, tan acelerado estaba que no note los movimientos en la escalera, los pasos, la voz, ni la sirena…
Cuando aparecieron con la voz de alto, yo estaba aun sereno golpeando la puerta. Gire a mi derecha hacia la escalera, corrí y los atropelle pero en el codo de la escalera un bala atravesó mi pierna, rodé hasta planta baja, como pude me levante y quise seguir, ya dos de ellos me tomaban de los brazos, logre soltar uno y tomar mi cuchillo, degollé al pobre diablo que dudo un instante, caí tras él, envuelto en decenas de balas, nuestras sangres se unieron…
